Rachmaninov para no rendirse

Música para no rendirse en el programa de Canal Sur Radio “no te rindas”.

Del programa emitido el 24 de noviembre de 2018

Miguel Fernández: Nuestra invitación a escuchar música para no rendirse podría convertirse hoy en música para no desilusionarse. ¿Cuántas veces ponemos nuestra ilusión en algo que llegado el momento queda muy por debajo de nuestras expectativas? Es lo que le ocurrió a este compositor. A Rachmaninov, Pedro Vázquez Marín ¿cómo estás?

Pedro Vázquez: Muy bien Miguel, esta música es una maravilla y además es perfecta para no rendirse y sobre todo para no desilusionarse

M: sí porque quién le iba a decir a este señor que se iba a llevar una tremenda desilusión con el estreno de la obra que precedió a este concierto para piano nº2, su 1ª sinfonía, ¿qué ocurrió, Pedro?

P: Pues el director de orquesta estaba en el podium y llegó un poco ebrio, el público abucheó al director en el escenario y el pobre Rachmaninov entró en depresión tras ello y dejó de componer, de tocar el piano… dejó la música.

M: Imaginaos, cayó en depresión y los amigos y su familia le animaron a que acudieran a un terapeuta. Este terapeuta además le aplicó una terapia basada en hipnotismo… Lo cierto es que la terapia funcionó perfectamente y al cabo de un año Rachmaninov nos salió con este concierto que sigue haciendo las delicias. ¿Dónde está la fuerza de esta música, del sonido, Pedro?

P: Yo creo que en esa melodía infinita que tenía Rachmaninov que hace que no respires, esa capacidad que tiene él de llegar hasta el clímax total, si lo escucháis un poco es que no para y te lleva hasta el clímax, y cuando ya ha jugado con tu espíritu él te deja descansar y yo creo que ese momento de paz que te deja después es la delicia.

M: Pero dicen que jugaba con ventaja porque tenía unas manos extremadamente largas y claro, eso facilitaba que sus dedos volaran por el teclado…

P: Bueno podía abarcar una 13ª que para eso en el piano a muchos de los pianistas les haría falta dos manos para tocar el mismo acorde, entonces ahora resulta que tocar la música de Rachmaninov se convierte en algo realmente imposible para muchos de los intérpretes que quieren enfrentarse a él.

M: Sin embargo esas condiciones físicas tenían su cara y su cruz porque algunos estudiosos han apuntado a la posibilidad de que el músico padeciera en realidad el síndrome de Marfan pero, en fin, él no se rindió.

P: No se rindió y llegó a componer la sinfonía 3, 4… fue después una carrera meteórica y preciosa.

 

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