Proyecto LUNA en la Revista Andalucía Educativa

Publicado el 24 de enero de 2017 en la Revista Andalucía Educativa

Un proyecto de innovación educativa

El proyecto LUNA (Lenguaje Universal para Niños Artistas) surge con la idea de proporcionar una educación musical multidisciplinar a niños en edad escolar y una óptima manera de abrir nuestro Conservatorio a la comunidad educativa. LUNA es una herramienta basada en la aplicación de un sistema de enseñanzas musicales fundamentado en la transversalidad entre materias y departamentos, el fomento de la creatividad y la búsqueda de la motivación del alumnado, así como en el desarrollo de las capacidades musicales de cada individuo: hacer Música para aprenderla y disfrutarla, no estudiar Música sólo para tocar un instrumento; sentirse y ser músico desde que el alumnado se inicia en su aprendizaje musical. Esa es la idea fundamental de Proyecto LUNA.

¿Lenguaje Musical o Solfeo?

El sistema educativo musical que tenemos en Andalucía es heredado de otros que, cambiando los nombres o siglas de las asignaturas, poco o nada han evolucionado en lo sustancial. Hay muchos ejemplos, pero posiblemente el más claro se encuentre en el antiguo Solfeo que actualmente viene a denominarse Lenguaje Musical donde aquellos libros áridos y densos son sustituidos ahora por métodos más dinámicos llenos de ilustraciones y colorido.

El profesorado, también mejor preparado y al día de las últimas tendencias educativas, cambia su manera de dirigirse al alumnado, buscando quizás un mayor acercamiento, que claramente ha conseguido.

En cambio, los cursos siguen denominándose igual (1º, 2º…). Se intenta con ello clasificar y encorsetar al alumnado por niveles dentro de una práctica tan abierta y flexible como es la Música, posiblemente porque no encontramos otra manera de hacerlo o porque buscar otra metodología supondría un cambio demasiado costoso para una aparentemente “simple asignatura”. Sin embargo, debemos coincidir que, en lo esencial, la práctica y vivencia del Solfeo es la misma que ya se sufría en las aulas del Conservatorio allá por los años 80 del pasado siglo: los estudiantes siguen sin encontrarle el sentido práctico a esta materia que todo músico debería pensar como fundamental.

El Lenguaje Musical además, y como profesor que he sido de piano durante muchos años, continúa estando separado y en paralelo de la enseñanza del instrumento. ¿Cuántas veces no he tenido que trabajar aquellas notas y términos de una partitura con mis alumnos y alumnas en clase de piano porque debían esperar aún algunos trimestres para verlos en clases de Lenguaje Musical? Por ejemplo, la clave de Fa para los pianistas y chelistas, o la clave de Do en 3ª para los violistas no pueden esperar a ser estudiadas en próximos cursos de Lenguaje Musical, si las necesitan YA en sus clases de instrumento. Debemos admitir que no existe una clara transferencia de contenidos entre estas dos enseñanzas.

Siempre hemos tratado estos asuntos, pero parece que nunca llegamos a la solución: la famosa Transversalidad entre materias y departamentos.

¿Dos conceptos diferentes de Creatividad?

Por otro lado, y en otro ámbito, cada vez recibo en mi despacho a un mayor número de familias cuyos hijos e hijas sufren el ya famoso síndrome del trastorno de la atención y de posible hiperactividad, o que, sin estar diagnosticados, simplemente se dispersan.

Niños y niñas que parecen no centrarse, que rinden menos y se comunican peor, a pesar de tener muchos más medios de comunicación a su alcance: se expresan con mayor dificultad y son cada vez más perezosos a la hora de comenzar una actividad. En casa tienen Wii, Xbox, iPad, multitud de canales de TV, Internet, DVD, YouTube, chats, consolas de videojuegos… y después esperamos que les atraiga tocar un violín y que, además, se concentren en ello.

Tienen estos chicos y chicas, sin embargo, la capacidad de mantener varias ventanas abiertas simultáneamente en su ordenador personal, y seguir múltiples conversaciones al mismo tiempo. Definitivamente, comprobamos que la mente de nuestros hijos ha cambiado respecto a la nuestra: pueden diversificar su atención en cuestión de segundos, cambiando de canal de TV, escuchar músicas dispares y escribir en varios chats a la vez. Pero la práctica de la música -como muchas otras prácticas diarias- requiere fijar la atención en una sola idea y durante mucho tiempo; por tanto jugamos con dos conceptos diferentes de creatividad: una moderna, fruto de los avances tecnológicos, y otra, creada y forjada durante siglos. Esa aridez del Lenguaje Musical que comentaba anteriormente poco puede competir con el exceso de información, color y modernidad que tenemos en nuestras casas. Y encima queremos que se centren y disfruten de su práctica…

Desde los Conservatorios no podemos competir con estos avances tecnológicos, si es que pensamos que es positivo depender tanto de ellos. Intentamos cambiar de actividad cada pocos minutos, haciendo que nuestras unidades didácticas sean lo más dinámicas posible, hacemos uso de las nuevas tecnologías. Pero entiendo que no solo no es esta la estrategia que debemos seguir para hacernos más interesantes, todavía debemos y podemos combatir con nuestras propias armas: la práctica reflexiva de la Música.

Este proyecto tiene una idea de continuidad en el tiempo, el intercambio con centros de la provincia proporcionará una fuente de enriquecimiento continua. Sin duda la experiencia que se ofrece al alumnado es motivadora, fomenta el aprendizaje activo, poder interactuar con otros departamentos, materias, y a los  centros educativos les ayuda a tener una visión más amplia de la música.

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